La violencia se puede ver en una combi, en un salón de clases, en la acera de una calle cualquiera en una ciudad cualquiera.

Por Enrique Martínez Apodaca

Portada: @noquieroquemetomenfotos

ADVERTENCIA: Estoy con el alma rota. Mi esperanza está escondida entre las letras o el desagüe, en la nariz de una tortuga agonizante, o entre la sangre que corre bajo los pies de un infante inocente. Escribo porque llorar no es suficiente para quitar de mi pecho el dolor que se encaja cada que cerca de mi casa se escuchan balas.  Estoy destrozado y sin ganas de vivir porque esta semana escuche los gritos de alguien después de oír 20 balazos. Estoy agotado y harto del silencio después de las muertes de tantas mujeres inocentes. Estoy al borde del suicidio o del autoexilio porque ya no soporto despertar y ver que mataron a otra morra sólo por creer en el amor romántico.  Desde la ruptura de mi pecho y de lo que significo escribo para sumarme al ruido de mis hermanas y hermanos que luchan por hacer al mundo mejor. Por ellas y ellos doy mis palabras a esta máquina hecha seguramente por esclavos. Por esos esclavos, por los inocentes y por las juventudes doy mi vida.

México está hundido en la violencia desde hace muchos años, hoy la violencia se puede ver en una combi, en un salón de clases, en la acera de una calle cualquiera en una ciudad cualquiera.

De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), cada día son asesinadas 10 mujeres en México. Mujeres que si fueran de mi familia podrían ser mi madre, mi abuela, mi hermana, mis dos sobrinas, mi cuñada, mis tres primas hermanas y una de mis tías. 

Diez vidas que en un día se esfuman, así nomas, y dejan huérfano a un niño, sin hija a una madre, sin una hermana que consuele o una prima que proteja, sin una abuela que apapache, sin historias de amor o de autosuperación, sin semillas que crezcan sanas.

El dolor de estas muertes ha hecho que los gritos desesperados y con furia de muchas mujeres rompan vidrios y corran canciones que piden visibilidad para la mujer. Nadie las quiere escuchar, como si tapar el sol con un dedo hiciera la noche.

En este país lo importante es negarle a la mujer el derecho de decidir sobre su cuerpo, porque ante todo la vida, irónico. Mientras tanto seguimos en el ciclo de sobre-reproducción, trayendo niños a un mundo que no los quiere, en familias a las que no les importan.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2010 denunciaban más de 30 mil niños huérfanos en México, mientras el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estima que para el 2040 habrá 33 mil 242 niños en casas hogar, sin contar a los que viven en las calles.

Fotografía: Rú Ybarra

Aún así se le niega el derecho a adoptar a las parejas homoparentales y lesboparentales porque los conservadores tienen miedo de que los niños se “conviertan” de colores y estos mismos grupos ofrecen terapias para “corregir” la orientación sexual cuando organizaciones como la Asociación Americana de Psicología (APA) descartó la homosexualidad y la transexualidad como un trastorno psicológico. 

Es que en México lo importante es construir el Tren maya, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería en dos Bocas o vender el lujoso y carítzimo de parís avión presidencial

No importa que personas no puedan unirse y construir algo sólido como familia, ni que las niñas y niños crezcan dentro de una familia que les ame; es más, ni las mujeres o niños con cáncer, menos las personas que se están muriendo por Covid, al final terminan siendo sólo una cifra que todos ignoran.

Lo importante es que las mujeres sean obligadas a tener un hijo que no quieren o a abortar de manera clandestina para que diosito no se entere, que se queden solas con todo el peso en la espalda que significa llevar una vida que no quieres. Que encuentren consuelo en el golpe de un bato al son de “te pego porque te quiero”, porque esa es la familia tradicional mexicana.

La única respuesta ante todos los problemas de México es la educación. Una educación con pensamiento crítico y equidad, educar fuera de todos los dogmas y tabúes. Datos de la Encuesta intercensal 2015 del INEGI arrojan que el 35.8% de los niños entre tres y cinco años no asistían a la escuela

Fotografía: @noquieroquemetomenfotos

En el caso de adolescentes de entre 11 a 17 años de edad, 1.1 millones de ellos no asisten a la escuela, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI.

También, INEGI informó que el 29.1% de la población en México no tiene acceso a internet en épocas donde la escuela es en línea. Pero no se preocupe señito que TV Azteca nos va a salvar con escuela por televisión, aunque según Forbes México el año pasado 7.1% de los hogares en méxico no cuentan con televisión (2.4 millones de hogares). 

Ojalá la virgencita que surgió del río en Monterrey después de la Tormenta Tropical Hanna nos libre de todo mal (que alguien me mande poquita agua estancada de esa que estaba con la virgen). Bueno no hablemos de desastres naturales, respetuosamente les pido que nos concentremos en hablar del avión presidencial

Quesque se va a vender pero también se va a rifar, mientras son peras o son manzanas yo compre mi cachito de la lotería, en una de esas me escapo a las europas en avión privado. Aún con todo y la venta del mismo, desde diciembre de 2018 nos ha costado 78 millones 501 mil 613 pesos, según datos de El Economista.

Casi los mismos 70 millones que costó la escuelita de béisbol en texcoco. Ojalá hubiera dinero para pagarle a los maestros, o para pagar pruebas de COVID-19 a los ciudadanos. No se puede hacer todo, qué más quisiera uno, pero es una cosa o la otra y la verdad México se está quedando muy atrás en materia de béisbol a nivel mundial. 

Fotografía: @depresion.tropical

La intención es lo que cuenta, y nuestro Presidente López Obrador tiene muchas intenciones de hacerle un bien al país, tantas como el sujeto que quiso asaltar la combi en Estado de México y por esas mismas intenciones lo partieron a golpes. 

Qué rara es la normalización de la violencia en méxico, todos se burlan del tipo en el suelo siendo golpeado por cinco hombres mientras que les duele que en las marchas feministas se rompan vidrios y se rallen monumentos

Somos bien hipocritas, pero como no serlo en un país que sigue al pie de la letra una iglesia dirigida por hombres que piensan que “violar a una niña es menos grave que un aborto”. La vida en México parece chiste de Polo polo: misógino, racista, violento y sin gracia.

“Y nadie hace nada”.

Si no acabamos con la desigualdad de derechos humanos, no acabaremos con la desigualdad económica. 

Links de interés:

Información sobre la violencia contra la mujer, SSPC

Estadística a propósito del día del niño, INEGI

Sobre el uso de internet en México, INEGI

Escrito por Enrique Martínez Apodaca

Estudiante de Ciencias de la Comunicación, explorador de la poesía, el cine y la fotografía, curioso de las artes, chismoso en la política, divulgador de la cultura tijuanense y crítico a todo lo que perjudique la libertad de alguien. @enriquemarapo en instagram y twitter.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s