Ciegx

Por Fabián Ramos Aguirre

Me reviento el ojo izquierdo y no grito. Tomo un perno, le doy cinco giros y lo hundo en el iris. Quieres detenerme pero no puedes. O no quieres. Un ojo menos, ver menos, es lo que siempre dijiste, ¿cierto? El que no ve, no teme ni tiene remordimiento. Pones presión en mi ojo. Tu rostro se desfigura, yo no corto el lloriqueo. No puedo. No fue tu delito, dices, pero fue mi ojo inútil el que no vio sus piecitos curiosos.

Coges el teléfono y no puedes pedir socorro. O no quieres. Me recuesto en tu seno y tus ojos se humedecen. Me pides perdón, insistes que no fue mi crimen; pero fue mi ojo inservible el que no vio ese bultito revoltoso, tu tesoro, escondido en el rincón prohibido, en el único escondrijo de este piso donde no es seguro ser niño.

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Fabián Ramos Aguirre
Nacido en el norte de Chile. Psicólogo y amante de las letras. Durante los últimos años he estado formándome en escritura narrativa, publicando algunos relatos en diferentes portales y revistas de divulgación literaria.

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