Tres minificciones: Consortes Cómodos

Una joven mujer se había casado con el hombre rico del pueblo. Dedicó sus días a él, lavando sus ropas y preparando su cena. Perdonó sus traiciones y fue siempre fiel.

Imagen por DarkWorkX en Pixabay
Por Lucero Castelán

 

Consortes cómodos

Una joven mujer se había casado con el hombre rico del pueblo. Dedicó sus días a él, lavando sus ropas y preparando su cena. Perdonó sus traiciones y fue siempre fiel. Un día ella enfermó y poco tiempo después murió. El que fue su marido se casó de nuevo. No faltó quién le preparara la cena.

 

 

72%

Era 1982 cuando me despidieron del trabajo, después de todos esos años laborando me pagaron muy bien. Ignoré a mi esposa que me decía a diario que no dejáramos el dinero en el banco, que lo invirtiéramos. No podía seguir sin trabajo tanto tiempo siendo una familia con 7 hijos. Un día me desperté y mis ahorros ya no valían. Ciertamente, no lo defendió como un perro.

 

 

Pisaquila

En las profundidades del mar Tirreno nada el Pisaquila, pez plateado con plumas escamadas, que al rozar con las olas se tornan doradas. Víctima de los marineros que buscan sus huevos de oro, los más peligrosos que existen. La criatura emite un gorjeo tan agudo (para proteger su puesta) que mata a cualquiera que se encuentre cerca. La música de un arpa  duerme al Pisaquila.

 

 

Lucero Estefanía Castelán (1998), es estudiante de la Lic. Lengua y Literatura de Hispanoamérica de la UABC, le gusta el color amarillo y por lo menos intenta iniciar su carrera literaria.

Contacto: lucero.castelan@uabc.edu.mx

 

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