La poesía en BC: análisis de Capital Hardgore

La poesía en BC: análisis de Capital Hardgore

Por Christian Eduardo Chávez Pérez

Hablar de la poesía en Baja California resulta un tanto curioso, debido a que las generaciones de autores desde principios del siglo XX nunca habían tenido una noción de los movimientos que se generaban en otras partes del país, siendo el centro su principal eje cultural. De esta manera, se podría decir que los autores de Baja California nunca fueron contemporáneos de sus contrapartes en otras regiones, destacando en ello la falta de comunicación que había entre la región con el resto de México (Trujillo, 1985).

Destaca que los autores de Baja California mantenían la escritura como un pasatiempo más que como un trabajo; los escritores de estas obras eran en su mayoría médicos, maestros o periodistas con metas modestas en cuanto a la escritura. Citando a Gabriel Trujillo Muñoz en su antología Parvada, escribe: “únicamente querían dejar testimonio de hechos cotidianos a través de relatos tremebundos o versos de ocasión […], copiaron con esforzada tozudez, los versos más deplorables de los poetas románticos o modernistas”. Como también escribe, no hubo un esfuerzo por estudiar a autores mayores, como Darío o Gutiérrez Nájera. Posteriormente, también, las generaciones venideras fueron copiando estilos de autores como López Velarde y González Martínez durante los años treinta. Así, volviéndose un ciclo y después un dogma, la poesía de Baja California fue entrando en un proceso de petrificación, desfasándose de lo que sucedía fuera de ella en cuestión a lo literario (1985).

Así mismo se estaría hasta la aparición de nuevos jóvenes poetas en los años setenta, y por intermedio del poeta michoacano Jesús Sansón Flores mostraron renuencia al mantenimiento de las viejas formas poéticas, esto bajo la lección de Sansón: “no se debe caer en el intelectualismo, la poesía tiene que ser clara, directa y sin rebuscamiento, el arte debe estar al servicio de las causas sociales”. Fue así que, renegando de anteriores poetas, sus relaciones se basaban entre ellos mismos y las nuevas obras que se encontraban, siendo un ejemplo de ello el Rayuela de Cortázar o El arco y la lira de Octavio Paz (Trujillo, 1985).

De estos jóvenes algunos se iban a estudiar literatura, otros se quedaban. Cuando los que se iban regresaban, mantenían un contacto con los otros e intercambiaban conocimiento, creando en el proceso proyectos editoriales, logrando escapar así de la petrificación de la vieja poesía y acercándose poco a poco a la poesía imperante en otros lados de México (Trujillo, 1985).

Con el fin de un análisis, el poema a estudiar se encuentra en una obra de actual publicación. Con una primera edición en el mes de abril de 2022, Enrique Martínez Apodaca, un joven de 25 años residente de la ciudad de Tijuana, publica Capital Hardgore, una antología de poemas donde se describe el contexto violento de la ciudad de Tijuana.

Siendo su primera publicación en físico, Enrique formó en 2019 parte de la antología 130 años, 130 palabras, convocada y publicada por NortEstación. Siendo estudiante de Ciencias de la Comunicación, trabaja como periodista y colabora en la revista digital Linotipia como redactor y como coordinador de colaboraciones. Además, trabaja como productor audiovisual y editor web en La Jornada Baja California.

Surgido el título por una teoría de la socióloga Sayak Valencia, el capitalismo gore desentraña la forma de operar de las políticas del hiperconsumo, las fluctuaciones del capital, el narcotráfico y el poder que el mismo conlleva, así como también la maquinaria del Estado. Además, Enrique también toma como inspiración a Noé Carrillo, poeta de Zacatecas que radicó en Tijuana; y Rafael Saavedra, escritor de Tijuana, siendo una generación que le inspiraría con los fanzines (Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, 2022).

Habiendo surgido el título del libro por la teoría de la socióloga Sayak Valencia, el “Capitalismo Gore”, se menciona en la teoría que Tijuana es la capital del gore del capitalismo. 

Sin título, el primer fragmento que podemos leer en Capital Hardgore es un poema en prosa. No se encuentra un ritmo en particular y cierta musicalidad, sin embargo, las imágenes que presenta Enrique pueden ser de un vivo color rojo y ser crudas, sin eufemismos para denotar lo que se quiere expresar. 

El Yo Lírico no se encuentra bien definido, no se sabe quién es el que se encuentra “recitando” dichas palabras. Sólo sabemos que se encuentra tirado, arrastrándose por la banqueta llena de su propia sangre pues ha sido apuñalado, y, con ello, también ha sufrido en el lugar en el que se encuentra: “Tres veces se me ha roto el pecho en esta ciudad. Me arrastré por la sangre derramada en la banqueta” […] “¿Quién empuña el filero en mi pecho?”. Teniendo en cuenta la primera parte, entonces, podemos definir el espacio, siendo la ciudad en el que se arrastra el Yo Lírico. Pero ¿cuál sería esta ciudad? 

En cambio, el tiempo y la época no se llega a definir claramente, sin embargo, hay un elemento que nos ayudaría a constatarlo mejor: “Enfermedades que los vientos de Santa Ana no se llevan”. De acuerdo con la página del Gobierno de México (s.f.), los vientos de Santa Ana son vientos extremadamente secos y calientes que aparecen en el sur de California y el norte de Baja California, esto durante el otoño y a inicios de invierno, pudiendo alcanzar la fuerza de los huracanes. Esto ha generado varios incendios y la caída de postes o árboles en tres municipios de Baja California: Tijuana, Rosarito y Tecate. Teniendo en consideración que el autor es de Tijuana, se podría tomar esta ciudad como la principal de la que se hablase.

Por otro lado, en la locución atisba la desesperanza, el dolor por la enfermedad que ni los vientos de Santa Ana se llevan. La desesperanza resuena mayor cuando el Yo Lírico mira al cielo en la búsqueda de dios y no lo encuentra, sólo la tormenta. Lo que significaría que la ciudad ha sido dejada por esta deidad, desprotegida a la enfermedad y la tormenta, llegando a entender que estos dos elementos pudiesen ser factores como la violencia y el dolor que la misma conlleva. Tijuana, de acuerdo con el periódico El Sol de México (López, 2022) ocupa el cuarto puesto de las ciudades más violentas del mundo, esto según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal en el 2021.

En cuanto al Tú Lírico, esto no se puede determinar. Debido a la posición en la que se encuentra el Yo Lírico, arrastrándose en la banqueta, se puede interpretar que lo dice al aire, como un lamento. Los tiempos verbales de los cuales hace uso son el pretérito (a veces perfecto compuesto), y va pasando a utilizar un tiempo en presente, manifestando así las enfermedades y lo que dolía antes y que aún duelen, terminando con la línea: “Y el sol sigue saliendo cada mañana”. ¿Se referirá el autor a que se repetirá todo, como un ciclo, como si lo que se viviese se fuese normalizando; o sería un pequeño atisbo de esperanza?

Siendo lo anterior así, elegiría la primera opción: el dolor como un ciclo que se repite. Los campos semánticos que se manejan en el poema son primeramente negativos, mencionándose a la ciudad en ellos: sangre, violencia, flamas, filero (una navaja), enfermedad, dolor. Teniendo esto en cuenta, y también la última línea, el ciclo de dolor toma más fuerza. Por ello las imágenes son fuertes, arden, duelen con intensos rojos, alientan a los sentidos a sufrir. Es por lo que el tema principal es el del dolor. 

Habiendo visto entonces lo anterior, se puede observar que el poema presenta lo que se experimenta en la ciudad, seguramente la de Tijuana. El autor tiene un compromiso por denotar el contexto enfermo/violento que se vive en esta parte de Baja California; manifiesta las veces que la ciudad lo ha hecho sufrir y cómo lo seguirá haciendo, mostrándonos imágenes crudas: “En esta ciudad mil 387 días he llorado”. Entonces, el poema en prosa mostrado por Enrique en su obra sería un poema con características contemporáneas debido al estilo “libre” y su compromiso social. También, como se mostró arriba, Enrique estuvo inspirado por dos autores pertenecientes a los años 70, años en los que la poesía de Baja California dejaba de mantenerse envejecida y dejaba de desfasarse de la otra poética exterior de la región bajacaliforniana. Así como Enrique hace muestra de imágenes desgastantes de una ciudad enferma y violenta, sin ley y sin el acompañamiento de hoy, la poética de la obra continúa con este mismo camino, por lo que el primer poema nos muestra una exacta introducción a lo que se verá más adelante. 

Referencias

Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (2022). Inicio [Página de Facebook]. Facebook. Recuperado el 02 de junio de 2022 de https://www.facebook.com/uabchumanidades/videos/373946614729953

Gobierno de México (s.f.) Vientos de Santa Ana en la península de Baja California. Recuperado de https://www.gob.mx/cenapred/es/articulos/vientos-de-santa-ana-en-la-peninsula-de-baja-california?idiom=es

López, E. (2022). La ola de violencia en Tijuana. El sol de México. Recuperado de https://www.elsoldemexico.com.mx/analisis/la-ola-de-violencia-en-tijuana-8074518.html

Martínez, E. (2022). Capital Hardgore. Edición de autor. México.

Trujillo, G. (1985). Parvada. Poetas jóvenes de Baja California. Universidad Autónoma de Baja California. México.

Sobre el autor:

Christian Eduardo Chávez Pérez. Nací en el 94 en Obregón, Sonora. Titulado en psicología en el 2017 en el Instituto tecnológico de Sonora y estudiante potencial a egresar de lengua y literatura. Aspiro a ser escritor de poesía, cuento y novela. Me gusta Dostoievski.

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