Child of Light: el cuento de hadas que necesitas jugar

Child of Light: el cuento de hadas que necesitas jugar

por Andrea Espinoza

A casi 7 años de su estreno, el videojuego Child of Light, desarrollado por Ubisoft Montreal (Watch Dogs, Assassin ‘s Creed), sigue vigente, a un precio accesible y disponible para la mayoría de las consolas. Si lo que buscas es un juego misterioso, épico y tranquilo de jugar, acabas de encontrar un tesoro.

De jugador a jugador, en mi opinión Child of Light me pareció conmovedor, placentero visual y narrativamente, además un tanto adictivo.  

En general la línea narrativa evoca a un cuento de fantasía, esos que les contamos a los niños a la hora de dormir. 

La historia sigue a la princesa Aurora, una niña pelirroja hija de un duque y una duquesa de la Austria de finales del Siglo XIX. 

Tras morir su madre, una madrastra llega a la vida de Aurora cuando su padre decide volver a casarse.

Todos celebraban la víspera de Pascua y todo iba de maravilla. Pero ese día, cuando Aurora fue a dormir no pudo despertar. 

Aquella noche la princesa había muerto en Austria. Sin embargo, contra todo pronóstico, Aurora despierta en Lemuria, un mundo mágico y desconocido que yace desolado por la oscuridad. 

Para volver a casa, la princesa deberá recorrer las montañas, páramos y mares de Lemuria, en una misión por recuperar la Luna, el Sol y las Estrellas, hurtadas por la Reina Oscura.

En el camino será guiada por la Reina de la Luz -cuya identidad permanece oculta-. En el transcurso de su viaje conocerá a quiénes se convertirán en sus amigos y aliados de batalla: magos, golems, circenses y ratones entre muchas otras criaturas.  

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Durante los diez capítulos que dividen al juego, Aurora tiene un objetivo claro: volver con su padre, un hombre consumido poco a poco por el luto de perder a su única hija. 

Ésto no solo la motiva a seguir adelante sino que la hace madurar en sus habilidades de batalla, su toma de decisiones e incluso su apariencia física. Algo conmovedor de experimentar como jugador. 

Child of Light es un RPG (videojuego de roles) de mundo abierto, donde las batallas se juegan por turnos. Está diseñado en forma de laberinto infestado por muchos tipos de criaturas oscuras. Tendrás que usar tu intelecto para descubrir cuáles son sus debilidades y tus fortalezas. 

Al ganar batallas se otorgarán puntos de habilidad, experiencia y vida a todos los miembros de tu grupo. Los puntos de experiencia los podrás utilizar para aprender habilidades nuevas y aumentar el poder de tus ataques. Los puntos de habilidad podrás utilizarlos para hacer ataques especiales durante las batallas. Por último pero no menos importante, los puntos de vida te mantendrán en el juego lejos de tu último punto de guardado. 

El estilo de ilustración de Child of Light apoya el aire cuentístico de la obra con dibujos de tipo acuarela. Los colores vibrantes de los habitantes y sus comunidades siempre son contrastados por la oscuridad, una sutil tinta negra que engulle lo que encuentra a su paso. 

Las distintas capas superpuestas de los dibujos en 2D generan una perspectiva de profundidad muy interesante, algo parecido a un libro pop-up o un teatro de marionetas. 

Cabe destacar que el motor utilizado fue UbiArt Framework, el mismo utilizado por la serie de videojuegos Just Dance y el videojuego Valiant Hearts: The Great War. El último del mismo aire reflexivo que Child of Light. 

La música es clásica y está compuesta por la artista franco-canadiense Cœur De Pirate, quien creó partituras para toda una orquesta. Las piezas te transportan con exactitud al mundo de Lemuria, te transmiten los sentimientos de sus habitantes y en especial de Aurora, sin perder jamás el sentido épico del videojuego. 

Desde el principio, en mi experiencia, Child of Light se volvió adictivo. Quería darle respuesta a todas las preguntas que me había planteado durante el juego: ¿Por qué Aurora despertó tras su muerte y cómo regresará a casa con su padre?

Tras un tiempo, la repetitividad de las batallas me agotaba, por lo que dejé de jugar durante días para poder continuar, a pesar de querer seguir avanzando para saber qué sucedía en la historia. 

Aunque el juego tiene misiones y secciones secundarias (creación de gemas, búsquedas de cofres y recolecciones de cartas) considero que no fueron suficientes para equilibrar las batallas contra los monstruos del juego. 

Algo que resalta del juego es su escritura. Tanto los diálogos de los personajes como la narración principal y las confesiones en cartas perdidas están escritas en verso. 

Redactar en dicho estilo es una tarea titánica y es importante reconocerlo. Sin embargo, respecto a la traducción al español (el idioma en el que lo jugue), el verso traducido me confundió en algunas ocasiones, por lo que tenía que poner especial atención en ellos para disfrutar su contenido. 

Un aspecto que mejoraría de Child of Light es marcar las misiones en el mapa, ya que sin ellas es fácil perderse en un mundo abierto y con tantos recovecos por explorar.

La historia la recordaré siempre con nostalgia, la experimente como un sueño que alguna vez viví. Es una pieza que habla del crecimiento personal y de las decisiones difíciles. Si estás buscando un juego sencillo, que no solo sea un reto para tu mente sino también un deleite para tus sentidos, Child of Light es el siguiente videojuego que debes jugar. 

1 Comentario

  • Super chido el juego y super shida la reseña, haz más Andrea, te quedo muy bien

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