En una respuesta (no solicitada) a Rosario Castellanos en ‘Lección de Cocina’

En una respuesta (no solicitada) a Rosario Castellanos en ‘Lección de Cocina’, es parte de la selección de la convocatoria Esta Tierra de Libraria en Linotipia

Por Karla Ruiz

Rosario, nombre de mi tía ausente pero tú tan presente; algunas muchas llevan tu nombre; ojalá que sea con la vena de recordarte. Bueno, hace un par de días, en clase, no en las que recibo sino en las que habito, justamente, como una equilibrista, nos di la tarea de escribir. Un ejemplo era contestarte. Me quedé pensando unas 33 horas; porque el 33 tiene algo mágico, ¿no? Desperté a las cinco de la mañana del día de hoy. La cocina aún resplandece de blancura, sigue siendo una pena usarla pero vivo sola. Pongo el agua para el café (sin pan) y seguí mi prófuga lectura. 

Yo también sigo desperdiciando mi tiempo en las aulas como catequista católica, sin embargo, mi fin es la embriaguez de tus lecturas. Las leo, en voz alta. Murmuro por esas aulas, no vaya a ser que se me escuche y me miren, después, con desdén; un poquito, no todos, no malinterpreten, “ya mejoramos”. Me estiro, camino un poco de aquí a allá, hago unas flexiones, ¿unas sentadillas? No, ya es tarde. Sabes… siguen preocupados por la propedéutica del cuerpo: péinate, no te peines; vístete acorde, no tan acorde; ponte falda, no tan corta, no muy larga; ¿quieres parecer puta o lo eres?, no seas santa; sé virgen…no tanto; estudia, progresa, avanza, no… no tanto; la maestría es avaricia, el doctorado un ataúd con gatos; ten hijos; no te divorcies; divórciate, no seas tonta; sé fuerte… no, no tanto… deja que te conquisten; paga la cuenta pero no lo acostumbres; ve a hacer ejercicio pero no los provoques… ¡el agua!, por poco se evapora.

No es difícil hacer café, lo acepto, pero en lo que voy y vengo, en lo que medito, me pongo al día y reviso cómo me van faltando temas a discutir en clase…siempre pienso en el arte culinario del buen comer, del buen hacer y que por alguna razón ya no me da tiempo ni discutir si es una labor para mi ser; sé cocinar, sé cocinar, aclaro, y sí, mi menú es pequeño pero interesante; además, el señor capital, a veces, impide la posibilidad de que un alma como yo, con este cuerpo trabajador… cocine. Ya quedó, ahora reposa el café sobre el agua; obviamente seleccioné una cafetera francesa para obtener un café negro y fuerte.

Es cierto, no somos el sueño que sueña, que sueña, que sueña; tampoco el ideal; tampoco soy el resultado de los podcasts que me eché esta mañana. Hoy, aunque se ha logrado un mundo distinto e híper complejo, nos exigimos más; las divisiones sociales nos inmutan diferente; nos adhieren logros distintos; nos olvidamos de otras. ¿Te he contado alguna vez del recelo en la academia?, ¿de las manchas y precariedad de apoyo entre nosotras?, ¿del dolor y del avance? 

¡Ay, Rosario, me tendré que tomar el café frío! No importa, no importa…solo puede decir que cada vez más decimos “La cocina resplandece de blancura. Es una lástima tener que mancillarla con el uso”.  

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Karla Ruiz es docente en la Universidad Autónoma de Baja California. Ha publicado en algunas revistas locales como Hipérbole Frontera. Asimismo, a través de sus redes sociales comparte sus escritos y su recopilación digital nombrada: Silencios.

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