… Un atardecer en el cerro colorado: Entrevista a Grvr

… Un atardecer en el cerro colorado: Entrevista a Grvr

Foto y gráfica por Grvr

… un atardecer en el cerro colorado: Entrevista a Grvr

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“una correteada por la policía hasta una homeless desnuda. Todo eso, son elementos que protagonizan dentro del caos citadino, mi obra plástica”

Cuando se habla de Grafiti o en general de Street art se le vincula a la delincuencia o a prácticas que destruyen y degeneran la vía pública. Hay leyes específicas que lo prohíben y para los artistas del aerosol es un riesgo practicarlo. Pero sabemos qué está en juego; la significación de las palabras que transgreden: el barrio, la persona, la idea en función a la significación de la práctica (Amao, 2016). Todo eso nos hace replantear el concepto que se tiene de esta destreza al momento de vivirla por las calles de Tijuana-San Diego.

En este mes, tratamos la Ciencia Ficción y el equipo de Linotipia buscó a un artista que representara desde su obra plástica algo que no debería de existir pero nos llena la ciudad de mensajes que hablan de un mundo, que resiste la uniformidad.

Julio Álvarez: Grvr, me gusta tu trabajo porque para mí es una exploración psicodélica que representa gran parte de la historia del grafiti. Ese grafiti del Bronx que nace como antagonista de una historia represora y racista. Tu arte explora esa frontera entre el debraye y la absolución. Entre la aceptación y la prohibición. ¿Tú cómo es que vives esta parte?, entre un artista del aerosol y el que se abre camino en el mundo de las galerías de arte.

Grvr: En lo personal, no me gusta mezclar mi carrera de la calle con mi vida de pintor porque las dos tienen una esencia muy diferente. Una, es una visión punk transgresor y la otra, sin afán de menospreciarlo, hay al final y aunque no quiera, un objetivo comercial. Pero sabes, las dos son expresiones que me gustan y les dedico la misma pasión.

JA: Desde que aparecen en escena artistas de la calle como Shepard Fairey Bansky, Tavar Zawacki por mencionar algunos, se fortalece la idea de lo que no se puede expresar en las galerías y en el mundo del arte contemporáneo, se puede en la calle. ¿Cómo ubicarías tu trabajo en el mundo del street art? ¿Qué se dice en la calle que no se está diciendo en los museos o en galerías?

Grvr: No creo ubicarme dentro de ese lenguaje gráfico del street art, no lo represento en la calle… mi trabajo no es de lo que se podría llamar comercial, ni si quiera sé si podría haber mercado… [mi trabajo] de galería, tiene un sello específico que no es street art… el lenguaje gráfico que utilizo en la calle, es algo que nunca podrá ser remplazado por el arte para colgarse, porque la ejecución de esas expresiones externas me generan adrenalina al momento de confrontarme con la pared y el contexto en el que se desarrolla… Lo que hace  para mí que el grafiti sea el arte más puro y sincero es por la cantidad de experiencias que brinda  porque solo depende de mí y la determinación que tengas para brincarme reglas y normas sociales. Al contrario que en las galerías, donde siempre hay intermediarios y tiene etiquetas sociales que llevan sonrisas aprobatorias para navegar en esos círculos… por eso creo que nunca lo podría sustituir y para mí es mi dualidad, soy dos en cada entorno.

JA: Sé que estudiaste arte en Tijuana, también sé que fue en Tijuana donde comenzaste a rayar y hacer vida en la calle. Aquí en San Diego es en donde vives la insurgencia, si lo podemos llamar de esa forma; aquí dividiré en dos preguntas ¿Qué te motivó para estudiar arte? ¿Qué es lo que te inspira para seguir adhiriendo experiencias en tus cuadros y en las paredes?

Grvr: Desde morro la gráfica me llamó la atención. Siempre dibujaba mis personajes favoritos; más grande conocí el grafiti y eso me hizo trabajar de otra manera, pensar lo que hacía con técnica y me di cuenta que era bien básico, era amateur, por eso estudié artes, porque quería conocer el lado formal, para complementar mi técnica y conocimiento teórico. Creo que eso me motivó y ya que tuve que moverme a la ciudad más cara de California, no fue nada fácil. Tuve que pasar miles de situaciones, buenas que se convirtieron en malas y viceversa que me dieron forma como artista… porque lo que me inspira de ambos lugares, son sus calles… No sé, el grafiti me ha dado muchas experiencias que al recordar todo ese rush que te da el aerosol después, en mi estudio, viendo la foto de ese spot, la memoria del olor, yo sintiendo todos esos colores, fumándome un porro, al final, todo eso, cae en inspiración cuando pinto. Esos recuerdos, lo que he vivido en ambas ciudades tan locas Tijuana-San Diego, es esencial para mi producción plástica. Desde los detalles más mínimos; una correteada por la policía hasta una homeless desnuda. Todo eso, son elementos que protagonizan dentro del caos citadino, mi obra plástica. Fenómenos culturales como inmigración y ese mundo onírico en segundo plano, protagonizan escenas obscenas en mis lienzos. Lenguaje que roza la locura y desenfreno… pero sí, como lo comentas Julio, el haber crecido en Tijuana,  me dio una