Nunca olvidaré mi taller de lectura y redacción de secundaria y cómo fue una chispa que encendió un fuego más potente.
Teníamos que elegir un libro para leer y escribir el clásico reporte de lectura, esa dinámica que nos hacía sentir que leer era un castigo, por suerte, yo ya era una lectora ávida y estaba confiada de mi 10.
Al nombrar los títulos que íbamos a leer, una compañera dijo: “La mecánica del corazón”, mi maestra se notó sorprendida y dijo: “¿Qué? ¿”La naranja mecánica”? No, ese no.”
La conversación ni siquiera me pertenecía pero pregunté: “¿por qué no?”. La maestra simplemente respondió:
“Porque no lo van a entender”. Bastó esa respuesta para que yo regresara a mi casa y les pidiera a mis papás que me compraran “La naranja mecánica” porque tenía que leerla para una tarea.
Al día de hoy, es uno de mis libros favoritos y también, de los más censurados históricamente.
El poder, la censura y el cuestionamiento de libros
Ante la ola de movimientos conservadores y de políticas de extrema derecha, cada vez nos acercamos más a lo que en la literatura conocemos como distopía: una sociedad sometida por un gobierno autoritario, conservador y opresor que priva a los grupos vulnerables de derechos y perpetúa la desigualdad social como forma de control. Ya ni siquiera suena a ficción.
Una forma muy sencilla de controlar la narrativa es obstaculizar el pensamiento crítico, silenciar los cuestionamientos y homogenizar las ideas para instaurar un “orden”.
Históricamente, la literatura, tanto de ficción como de no ficción, ha sido una de las primeras víctimas del autoritarismo a través de la censura o de los cuestionamientos que buscan llevar a la prohibición o limitar el acceso.
Bajo el argumento de proteger a las infancias, defender la moral o evitar contenidos supuestamente inapropiados, se cuestionan y retiran títulos “peligrosos” de escuelas y bibliotecas públicas.
Esto, además de ser una medida paternalista del Estado, silencia voces, borra experiencias y aleja a las personas de la posibilidad de reconocerse en estas historias y, así, nombrar el abuso de poder o identificar, a través de la ficción, las violencias de la realidad.
En 2025, la American Library Association registró 4,235 títulos cuestionados en bibliotecas públicas, escolares y universitarias de Estados Unidos, la segunda cifra más alta de su historia.
El 92% de las impugnaciones fue promovido por grupos de presión, funcionarios gubernamentales y personas con poder de decisión, mientras que menos del 3% fue impulsado por madres o padres actuando individualmente.
La censura contemporánea, por lo tanto, no puede explicarse solo como la preocupación aislada de algunas familias: responde, en gran medida, a una agenda política.
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11 libros censurados a través de la historia y por qué, hoy más que nunca, debes leerlos
A simple vista, retirar o limitar el acceso a un libro puede parecer un problema mínimo. Sin embargo, es una práctica opresiva de abuso de poder que ataca directamente al pensamiento crítico, al acceso a la información y a la libertad de expresión.
Además, es una práctica que busca monopolizar la verdad mediante la eliminación de narrativas, historias, voces y experiencias capaces de visibilizar las desigualdades o violencias estructurales que ciertos sectores pretenden perpetuar o restaurar.
Varios de estos libros se enfrentan a la censura o los cuestionamientos en la actualidad y otros a través de la historia. Algunos hablan sobre violencia, debates morales, sexualidad, derechos de las mujeres, diversidad e identidad o critican Estados autoritarios.
Fortalecer nuestro pensamiento crítico como forma de resistencia. Sea cual sea el fenómeno que aborden, hoy más que nunca, es momento de desafiar, cuestionar, aprender, escuchar y leer.
1. La naranja mecánica, de Anthony Burgess
¿Por qué fue censurado?
Su representación explícita de la violencia, las agresiones sexuales y el consumo de drogas provocó cuestionamientos desde su publicación. En 2025 volvió a figurar entre los libros más cuestionados en Estados Unidos, de acuerdo con la American Library Association.
¿Por qué debes leerlo?
Porque detrás de su lenguaje violento y su protagonista difícil de tolerar existe una pregunta profundamente política: ¿puede el Estado eliminar el libre albedrío de una persona y llamarle rehabilitación? No tenemos que simpatizar con Alex, sino cuestionar qué sucede cuando el poder pretende imponer la “bondad” mediante el control y una óptica paternalista, lejos de la justicia y la ética.
2. Las ventajas de ser invisible, de Stephen Chbosky
¿Por qué fue censurado?
Ha sido cuestionado por incluir sexualidad, consumo de drogas, abuso sexual, lenguaje considerado ofensivo y personajes LGBTQIA+. Ocupó el segundo lugar entre los libros más cuestionados por la American Library Association en 2025.
¿Por qué debes leerlo?
Porque es un coming of age sin idealización. Habla de trauma, amistad, salud mental y del deseo de pertenecer cuando todavía no sabemos quiénes somos. Sus personajes encuentran palabras para experiencias que muchas juventudes viven en silencio. Precisamente por eso resulta importante que puedan acceder a él.

3. El cuento de la criada, de Margaret Atwood
¿Por qué fue censurado?
La novela ha sido cuestionada por su contenido sexual, sus referencias religiosas, la violencia y su representación de un régimen que controla la capacidad reproductiva de las mujeres. Continúa apareciendo en listas recientes de libros retirados de escuelas estadounidenses.
¿Por qué debes leerlo?
Porque permite reconocer cómo los derechos de las mujeres suelen ser de los primeros en restringirse ante una crisis social, política, religiosa o económica. Atwood construye una ficción basada en hechos históricos sobre el control de los cuerpos de las mujeres que, hoy, ante el avance de políticas restrictivas, resulta cada vez menos distante.
4. 1984, de George Orwell
¿Por qué fue censurado?
Fue prohibido en la Unión Soviética por su crítica al totalitarismo y también ha enfrentado cuestionamientos en otros países por su contenido político y sexual. La obra ha incomodado a distintos sectores ideológicos y corrientes políticas porque su crítica no se dirige a una ideología, sino a los mecanismos utilizados para concentrar el poder.
¿Por qué debes leerlo?
Porque ayuda a comprender que el Estado no solo controla mediante la fuerza. También manipula el lenguaje, altera la memoria colectiva y limita aquello que una sociedad puede pensar. Cuando el poder decide qué ocurrió, qué palabras existen y qué ideas son aceptables, construye una falsa realidad para oprimir y controlar.
5. Persépolis, de Marjane Satrapi
¿Por qué fue censurado?
Esta novela gráfica autobiográfica ha enfrentado restricciones por sus críticas al régimen iraní, su contenido político, algunas imágenes y su representación de la violencia. También ha sido cuestionada en espacios educativos fuera de Irán.
¿Por qué debes leerlo?
Porque permite comprender la Revolución iraní desde la experiencia de una niña que crece entre prohibiciones, guerra y desplazamiento. Satrapi evita reducir a las mujeres iraníes a víctimas pasivas y muestra sus contradicciones, resistencias y formas de conservar la autonomía.
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6. Los juegos del hambre, de Suzanne Collins
¿Por qué fue censurado?
La novela ha sido cuestionada por su violencia, su contenido político y su representación de jóvenes que se rebelan contra un gobierno autoritario. Algunas objeciones también la han calificado como contraria a los valores familiares o inadecuada para lectores jóvenes.
¿Por qué debes leerlo?
Porque detrás de la competencia mortal existe una crítica a la desigualdad, la propaganda y la instrumentalización del sufrimiento para el espectáculo. Collins muestra cómo un gobierno utiliza el miedo para dividir a la población y sostiene la desigualdad como una forma de control. También expone cómo los medios pueden convertir una rebelión en espectáculo y despojarla de su sentido político.
7. Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
¿Por qué fue censurado?
Aunque hoy se considera un clásico infantil, la obra fue prohibida en 1931 en la provincia china de Hunan. Entre las razones atribuidas a la medida se encontraba su representación de animales que hablan y actúan como seres humanos. También ha enfrentado cuestionamientos por sus juegos con la lógica y las interpretaciones asociadas con el consumo de sustancias.
¿Por qué debes leerlo?
Porque Alicia entra en un mundo donde las autoridades crean reglas arbitrarias, cambian el significado de las palabras y exigen obediencia sin ofrecer explicaciones. Bajo la fantasía y el absurdo se encuentra una crítica a las jerarquías, la educación conservadora y quienes utilizan su posición para imponer una lógica arbitraria.

8. El color púrpura, de Alice Walker
¿Por qué fue censurado?
La novela ha sido retirada y cuestionada por sus representaciones de abuso sexual, violencia, racismo, relaciones entre mujeres y lenguaje considerado explícito. Aunque ganó el Premio Pulitzer de Ficción en 1983, continúa enfrentando intentos de censura en espacios educativos.
¿Por qué debes leerlo?
Porque muestra cómo una mujer negra, pobre y sometida a distintas formas de violencia recupera poco a poco su voz. Celie comienza escribiendo cartas porque no tiene a nadie más que la escuche. A través de la escritura, consigue nombrar el abuso, cuestionar la autoridad masculina y construir una vida fuera de las condiciones que otras personas habían elegido para ella. Censurar su historia implica ocultar las violencias que la novela denuncia.
9. La casa de los espíritus, de Isabel Allende
¿Por qué fue censurado?
Esta obra de la autora chilena se ha cuestionado en escuelas por su contenido sexual, su representación de la violencia y sus críticas políticas. También se inscribe en una tradición literaria de Latinoamérica marcada por dictaduras que persiguieron a autoras y autores y restringieron obras consideradas contrarias al orden político o moral.
¿Por qué debes leerlo?
Porque relata cómo la violencia política puede colarse en los hogares y transformar las relaciones familiares. A través de varias generaciones de mujeres, Allende aborda el autoritarismo, la desigualdad de clase y la memoria como una forma de resistencia. La novela recuerda que contar lo ocurrido también es una manera de enfrentar los intentos del poder por imponer el olvido.
10. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez
¿Por qué fue censurado?
La obra más reconocida de García Márquez ha enfrentado prohibiciones y restricciones por su contenido sexual, las relaciones incestuosas, la violencia y sus críticas políticas. También ha sido retirada de instituciones educativas por considerarse inapropiada para estudiantes jóvenes. Su historia editorial demuestra cómo incluso una obra reconocida internacionalmente puede reducirse a algunos pasajes cuando se busca justificar su censura.
¿Por qué debes leerlo?
Porque la historia de la familia Buendía también es una historia sobre América Latina: sus conflictos políticos, desigualdades, formas de explotación económica y ciclos de violencia. La novela muestra cómo una comunidad puede olvidar aquello que la destruyó cuando el poder consigue borrar los hechos y reemplazarlos con una versión “oficial” fabricada.
11. The Poet X, de Elizabeth Acevedo
¿Por qué fue censurado?
La novela en verso ha sido cuestionada y retirada de algunas escuelas por su lenguaje, sus referencias sexuales y su crítica a la religión. También ha generado objeciones por presentar a una adolescente que cuestiona las expectativas familiares y religiosas impuestas sobre su cuerpo y comportamiento.
¿Por qué debes leerlo?
Porque Xiomara utiliza la poesía para construir una voz propia en un entorno que espera obediencia y silencio. Como joven afrolatina, enfrenta el control de su cuerpo, el acoso, los mandatos religiosos y la dificultad de expresarse dentro de su familia. Su historia muestra por qué escribir puede convertirse en una forma de resistencia cuando una persona ha aprendido que hablar tiene consecuencias.
Escuchar las voces que buscan silenciar
Los libros de esta lista, así como muchos otros que en la actualidad o a lo largo de la historia han sido cuestionados, restringidos o censurados, abordan temas delicados que pueden abrir heridas, visibilizar realidades crudas o enfrentar a lxs lectorxs a sus propios duelos. Sin embargo, la censura del Estado, aunque se presente desde un supuesto lugar de cuidado y protección, surge desde una posición más paternalista y controladora.
Si controlan los medios de comunicación, los congresos, las fronteras, la libertad y los cuerpos, el último paso para la dominación total es controlar nuestro pensamiento.