«One Night in Miami»  de Regina King

«One Night in Miami» de Regina King

Por Bianca Arvizu

One Night in Miami se presenta como una puerta abierta de una situación extraordinaria.

Malcolm X (Kingsley Ben-Adir) reúne en su austera habitación de hotel, a personajes importantes en los años 60s, tales como Sam Cooke (Leslie Odom Jr.), Muhammad Ali (Eli Goree) y Jimmy Brown (Aldis Hodge), y les pide que más allá de festejar la gran victoria de Ali, aquella noche se sienten a conversar sobre cómo usar sus voces para el bien de la comunidad afroamericana.

Regina King arranca su carrera como directora consiguiendo reconocimiento y premios en festivales de cine, filmando una historia que anteriormente fue obra de teatro, creada por Kemp Powers, la cual, él mismo adaptó en guión cinematográfico y mantuvo el título original.

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Fragmento de One night in Miami
Fragmento de One night in Miami

Una noche de discusiones tergiversadas por corazones que sólo buscan libertad. 

A pesar de encontrar un punto contextual relevante para la cultura actual, Regina se ve más preocupada por proyectar correctamente la enigmática personalidad de sus históricos personajes, que pierde de vista la naturalidad y congruencia emotiva de los mismos.

Si bien, la elección del cast resulta más que acertada, las escenas que se desvían del argumento principal, utilizadas para no desaprovechar el potencial emotivo del filme, se sienten forzadas y manipuladoras, principalmente la relación casi trágica que se presentaba entre Malcolm y su hija. 

Fragmento de One night in Miami
Fragmento de One night in Miami

One Night in Miami se siente fortalecida únicamente por el valor que tienen dichas figuras en la cultura afroamericana, el peso de sus palabras, canciones, así como el patrimonio ideológico son incalculables, por lo que me causó una duda conflictiva… ¿Es necesario, en una situación así, verlos discutir y proyectar sus formas inmaduras?

Muchas decisiones narrativas y estéticas, podrían fácilmente justificarse en argumentos defensores de la idea de preservar la esencia teatral, sin embargo, la falta de creatividad en los espacios y los elementos dentro de ellos, así como la ausencia de detalles frescos o particularidades en los personajes, hacen la experiencia sólo disfrutable al final.

En donde vemos los momentos más memorables, como Sam Cooke cantando A Change is Gonna Come a capela, o a Malcolm X junto a Muhammad Ali anunciando su integración a la religión musulmana.

Por lo tanto, cualquier película que busque brindar un homenaje, y pretenda incorporar en la modernidad algo parecido a un recuerdo importante, se debe interpretar como una contribución positiva.

Bianca Arvizu (autora de la nota)  cofundadora de la casa productora de medios audiovisuales Producciones Contraluz junto con Marlon Morales. Directora de fotografía de cortometrajes tales como “Horas de Expreso” (2020), “ Cortando Sangre” (2018), “Emma o las incoveniencias de un suicidio” (2018) entre otras.

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